18.9.08

Vélez-Málaga, 24 de agosto de 1704. Blas de Lezo, un héroe español.






Blas de Lezo y Olavarrieta nació en Pasajes (Guipúzcoa, España) el 3 de febrero de 1689 (según otras fuentes el año de nacimiento fue en 1687), y murió en Cartagena de Indias el 7 de septiembre de 1741.

Se educó en un colegio de Francia. Pertenecía a una familia de la nobleza con ilustres marinos entre sus antepasados y en un pueblo prácticamente dedicado en exclusiva a la mar. Por ello no debe extrañar que con apenas 12 años, se enrolara en 1701 como guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Alejandro de Borbón, hijo de Luis XIV, éste último había ordenado que hubiese el mayor intercambio posible, de oficiales, entre los ejércitos y las escuadras de España y Francia, así como que también fueran comunes las recompensas. Se integró en la armada francesa, en ese momento aliada de España en la Guerra de Sucesión, que acaba de empezar, al morir Carlos II sin descendencia.

La guerra enfrenta a Felipe de Anjou, apoyado por Francia y nombrado heredero por el rey español con el archiduque Carlos de Austria, apoyado por Inglaterra, ya que esta última temía el poderío que alcanzarían los Borbones en el continente.

Frente a Vélez-Málaga se produjo el 24 de agosto de 1704 la batalla naval más importante del conflicto. De este modo vemos al joven Lezo, a la temprana edad de 17 años, embarcado de guardiamarina en el año 1704, en la escuadra del conde de Toulouse, gran almirante de Francia, con ocasión en que cruzaba frente a Vélez-Málaga y reñía un combate contra otra anglo-holandesa. La escuadra francesa había salido de Tolón y en Málaga se habían unido algunas galeras españolas mandadas por el conde de Fuencalada, única fuerza disponible. Se componía pues la escuadra franco-española de 51 navíos de línea, 6 fragatas, 8 brulotes y 12 galeras, sumando un total de 3.577 cañones y 24.277 hombres. La escuadra anglo-holandesa al mando del almirante Rooke estaba compuesta por 53 navíos de línea, 6 fragatas, pataches y brulotes, con un total de 3.614 cañones y 22.543 hombres. Fue tan empeñada la lucha que los de uno y otro bando quedaron muy maltratados, atribuyéndose ambos la victoria. No hubo navíos rendidos ni echados a pique, pero sí muchos daños en cascos y aparejos. Tuvo la escuadra franco-española 3.048 bajas, entre ellos dos almirantes muertos y tres heridos, uno de éstos el general en jefe conde de Toulouse. Las de los anglo-holandeses fueron de 2.719 bajas, de ellos dos altos jefes muertos y cinco heridos.

Blas de Lezo participó en aquella batalla batiéndose de manera ejemplar hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda, teniéndosela que amputar, sin anestesia, por debajo de la rodilla. Cuentan las crónicas que el muchacho no profirió un lamento durante la operación. Debido al valor demostrado en aquel trance y en el propio combate, es ascendido en 1704 a Alférez de Bajel de Alto Bordo por Luis XIV y se le ofrece ser asistente de cámara de la corte de Felipe V. Evidentemente necesitó una larga recuperación y rechazó estar en la corte, pues ambicionaba conocer las artes marineras y convertirse en un gran comandante.

Tras este suceso el español se verá inmerso en la batalla del sitio de Tolón (Francia) donde una esquirla de cañón le hizo perder su ojo izquierdo y en el 1714 en Barcelona una bala le provocó la pérdida de su brazo derecho. Pese a estos infortunios se convirtió en uno de los mejores marinos españoles convirtiéndose en capitán de navío a la edad de 30 años. Le conocían como el "mediohombre".

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